Los Alcarrizos.- A los 15 años María García Soto entró al quirófano para una cirugía, pero nunca pensó que, lo que podría ser su bendición, terminó convirtiéndose en pesadilla.



Tras una lesión medular perdió parcialmente la movilidad de sus extremidades inferiores, lo que la obliga desde entonces a usar una silla de ruedas.



Sin embargo, María siempre ha sido una luchadora, por lo que esta lesión no le impediría seguir adelante. Decidió ser mejor cada día y hacer lo posible para insertarse a la vida productiva, voluntad que le ha dado frutos notables en el Ministerio de Educación, donde labora honrosamente en la Dirección de Recursos Humanos, área en la cual se destaca y se le reconoce.



Ya con 19 años, García Soto se ha convertido en una de las empleadas más eficientes y empoderadas de la sede ministerial, donde cada día brinda lo mejor de sí en el cumplimiento de sus responsabilidades, acompañada de una calidad humana que la distingue.



“Yo era una adolescente que crecía al igual que todas mis amigas con la mirada puesta en el futuro. Soñaba con graduarme de bachiller y entrar a la universidad. Pero Dios ha querido que sea de esta manera. Creo, en verdad, que todo pasa con algún propósito”, destaca la entusiasta e inteligente joven nacida en la capital.



La mayor de dos hijos de sus padres Edwin García y doña Urka Soto, María es una jovencita de fácil conversar y siempre está atenta a cada juicio. Es así como dice sentir plena satisfacción de poder dar respuesta a las personas que procuran algún servicio en la Dirección de Recursos Humanos del Minerd.



Espigadita, de color indio dominicano, y con una permanente sonrisa en sus labios, esta talentosa joven con discapacidad motora, se muestra decidida a continuar su paso hacia el desarrollo, ya que es estudiante de contabilidad en la Universidad del Caribe.



Su enorme vocación de servicio y el amor que profesa cada día en el antedespacho de la Dirección de Recursos Humanos, logra motivar a los presentes y, sin importar la carga emocional de quien se le acerque, María sabe contagiar de optimismo y esperanza.



La joven narra que ya se siente adaptada y que hace su vida con normalidad, “pero, lo más importante es saber que no estaré para siempre sobre esta silla de ruedas porque, con el favor de Dios, podré a caminar”.



García Soto ya hizo dos años en rehabilitación y otros dos en terapia acuática, por lo que, si de voluntad y fe se trata, ella no tiene dudas de que, más temprano que tarde, podrá comenzar a trotar con sus piernas.



Para volver a caminar María necesita múltiples intervenciones y mucha terapia fisicomotoras. Mientras eso ocurre –que ella asegura pasará- su padre le acompaña todos los días en su travesía desde el sector Los Alcarrizos hasta su lugar de trabajo en la sede central del Minerd. La ayuda a desplazarse y al verla esforzarse el orgullo le desborda.



Se considera independiente porque ya puede realizar todas sus actividades sola. Actualmente estudia contabilidad en la Universidad del Caribe y tiene la esperanza de que al finalizar la carrera tendrá la oportunidad de ejercer en su área, eso sí, caminando firme y alegre. Ella lo cree y nosotros también.



 “He mejorado mucho la sensibilidad y la movilidad, pero todavía queda un poquito de camino por recorrer. Con Dios delante sé que no me queda mucho tiempo aquí (en la silla de ruedas)”, ha manifestado María con la personalidad que le caracteriza.



“La gente que viene hasta ella en busca de algún servicio, al verla sentada en silla de ruedas, valoran primero su evidente profunda fe y, más adelante, su permanente amabilidad y disposición en el trabajo”, expuso brevemente su compañera de escritorio.



Compromiso de Peña Mirabal



Desde el inicio de su gestión, hace más de 7 meses, el ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, ha planteado entre sus prioridades, aspectos de tanto impacto humano como la inclusión y la equidad para responder sin reservas a un mandato constitucional que igualmente toca a las personas discapacitadas. Ante esa realidad, en el Minerd se han reclutado a decenas de jóvenes con condiciones especiales, sólo atendiendo a sus niveles de competencias profesionales.



Una empleada ejemplar



Para la directora de Recursos Humanos del Minerd, Vivian Báez, su secretaria María es un ejemplo de responsabilidad y eficiencia en el servicio que ofrece a la ciudadanía.



“Son muchos los elogios que recibimos a diario por el excelente servicio que brinda a cada ciudadano que nos visita en procura de alguna información. No puedo tener otro calificativo para ella que no sea excelente”, expresa complacida doña Vivian.



Educación especial la valora



Para la directora general de Educación Especial, María Angelina Rodríguez, el MINERD garantiza los derechos de las personas con algún tipo de discapacidad, incluso, afirma que los empleados con estas condiciones disponen empeño sobrante, son muy entusiastas y valoran con vehemencia las oportunidades.



“Cambiamos el enfoque de dejar de ver las discapacidades y ver las capacidades que tienen todos. Somos –MINERD- una entidad inclusiva que brinda las oportunidades a las personas con alguna discapacidad que son capaces de lograr lo que se propongan”, indica Rodríguez.



11 de oactubre 2019